Hoy en dÃa, Wroclaw es una de las ciudades polacas más visitadas de todo el paÃs debido a su belleza y a las extraordinarias muestras de su patrimonio histórico y artÃstico. Sin embargo, tras la Segunda Guerra Mundial, la ciudad, como muchas otras del territorio polaco, prácticamente habÃa quedado con unas tres cuartas partes de su casco urbano en la más absoluta ruina debido a la ocupación de las tropas nazis y a los continuos bombardeos.

Foto: mgrimpho
De hecho, la historia de Wroclaw hasta ese momento la podemos calificar como de extraordinariamente convulsa, perteneciendo a lo largo de muchos periodos de la historia a Alemania (hoteles en Frankfurt), cuando se la conocÃa con el nombre de Breslau. Aunque no ha sido éste el único topónimo de la ciudad, ya que se tienen documentados hasta cincuenta nombres diferentes dependiendo a que nación o señorÃo pertenecÃa.
En cambio, una vez firmada la paz, con los consiguientes acuerdos de Yalta y Postdam, y desaparecidos los militares alemanes de la ciudad, se emprendió rápidamente su reconstrucción. Tanto es asÃ, que en una visita que hizo allà el pintor Pablo Picasso quedó impresionado por el mimo que se aplicaba en la reconstrucción y el ritmo que se imprimÃa a las obras.
No obstante, la recuperación de todo el conjunto histórico duró varias décadas y hasta el año 1980 no se dieron por concluidos los trabajos. Es decir, treinta y cinco años de obras continuas para rehabilitar un conjunto urbano esplendoroso, del que destaca especialmente su plaza central, la Rynek, la segunda más grande de todo el paÃs tras la de Cracovia, y con la cual puede competir tranquilamente en belleza.
