Sin dudas, el Palacio de Versalles -ubicado en las afueras de Paris (o también hoteles en Lyon)- es mundialmente famoso como sÃmbolo indiscutido de la MonarquÃa Ilustrada caracterÃstica de la Edad Moderna. Pero muchas veces -entre el esplendor de sus construcciones o bellos jardines y las incontables anécdotas cortesanas de la época de Luis XIV, Luis XVI o MarÃa Antonieta- se pierde un tanto de vista que fue en este mismo sitio donde se inició el largo proceso de la Revolución Francesa.
Palacio de Versalles, por Slim Ficky
En el año 1789, el destino de Francia (hoteles en Marsella), aún se encontraba bajo una monarquÃa, encarnada en la persona del Rey: Luis XVI, de la Casa de los Borbones. Pero más allá de que las instituciones de gobierno seguÃan reproduciendo las estructuras y las formas ya obsoletas caracterÃsticas del Antiguo Régimen, en el seno de la sociedad tomaban significativa relevancia las transformaciones sociales que -iniciadas ya varios siglos atrás- habÃan llevado al fortalecimiento de la burguesÃa.
El Palacio de Versalles era por entonces no sólo la residencia de la realeza y de su corte, sino también el centro del poder polÃtico y de las decisiones de gobierno. Por ese motivo fue allà donde se reunieron, el 5 de Mayo, los Estados Generales convocados por Luis XVI para debatir soluciones a la grave crisis económica que atravesaba el paÃs.
Esta asamblea constituida por los tres Estados (la nobleza, el clero, y el pueblo llamado “tercer estado”) era verdaderamente atÃpica ya que no se habÃa convocado desde 1614. Dado que el voto se contaba por Estado y no por persona, el pujante grupo de burgueses perjudicado por este sistema, se opuso y decidió conformar por sà mismo la Asamblea Nacional el 17 de Junio. Pero al presentarse en Palacio el dÃa 20, la guardia real les impidió la entrada al salón de sesiones; en respuesta acudieron los burgueses al llamado “Salón del Juego de Pelota” y allà realizaron un solemne juramento de no claudicar hasta sancionar una Constitución.
El conflicto estaba en marcha… poco después el clero y la nobleza aceptaron sumarse a la Asamblea Nacional, pero en poco tiempo Luis comprendió que semejante acto de autodeterminación amenazaba el poder real y ordenó que acudieran a Versalles tropas extranjeras… el largamente acumulado descontento del pueblo se desató finalmente y el 14 de Julio la rebelión estalló, fue el dÃa de la famosa “toma de la Bastilla“. La Revolución era ya incontenible.
Jacques-Louis David, pintura inacabada y recortada del Juramento del Juego de la Pelota
Asà fue como en los salones de Versalles, la joya de la realeza, se dio el puntapié de una de las transformaciones sociales y polÃticas más importante de los últimos siglos.  Hoy, convertido en museo, Versalles nos permite recorrer sus jardines y salones donde detrás del esplendor y los sÃmbolos de la monarquÃa pueden sentirse -también- el eco del nacimiento de la Revolución.
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