El Moldava ha demostrado ser una fuente de energía vital para la ciudad, sobre todo desde la Revolución Industrial.

La plata hidroeléctrica de la isla de Stvanice, construida en 1912, suministra electricidad a toda la ciudad y suministrando agua a los ciudadanos. El transporte de mercancías siempre ha resultado más fácil por la ruta de Moldava, que la unía a otros pueblos y ciudades y evitaba tener que sortear el antiguo sistema de carreteras.

Aparte de la navegación y del transporte de mercancías, el río también se utiliza para disfrutar y pasar el rato. Quizás porque su nación no tiene salida al mar, los checos siempre han sentido un cariño especial por el agua. Los barcos de excursiones fluviales parten diariamente del puente de Palacký (de abril a septiembre) en ambas direcciones y constituyen una manera maravillosa de ver la ciudad desde una perspectiva diferente. Río abajo se puede navegar hasta el pequeño Zoológico de Praga (U Trojského zámku, 3: abierto todos los días; se paga entrada) y la zona residencial  de Roztoky; y río arriba hasta el lago artificial de Slapy.

Desde aquí, la historia de Praga se hace patente de inmediato: desde la antigua orilla izquierda, que todavía disfruta de una zona verde sin urbanizar, hasta la orilla derecha medieval, hogar de los comerciantes de Praga desde el siglo XIV.

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