Portugal es uno de los países europeos donde se vive con mayor intensidad la víspera de Semana Santa. Las festividades en sus diferentes ciudades adquieren un tinte pintoresco y auténtico que combina su propia idiosincrasia junto con las influencias que ha obtenido de otros lugares a lo largo de su historia.

La ciudad de Braga ofrece una de las celebraciones más importantes y reconocidas de todo Portugal. Su casco histórico se transforma en un escenario espectacular repleto de color, procesiones y fiestas que son dignas de admirar. La más recomendable es la de Ecce Homo en viernes Santo, interpretada por los Farricocos, curiosos personajes de la tradición religiosa que desfilan descalzos, vestidos con túnicas moradas y llevan antorchas.

Además se pueden visitar sus iglesias barrocas, palacios y edificios hisóricos como la Catedral, la Iglesia de San Fructuoso y la Torre del Homenaje del Castillo de Braga.

La región de Castelo Vide también recibe las pascuas con mucha pasión y se llena de turistas que buscan vivirla de cerca. Allí se mantiene fuertemente la tradición religiosa. Los sábados por la mañana los pastores bendicen sus rebaños en el centro de la ciudad y durante la vigilia pascual, por la noche, los creyentes llegan hasta el centro para pedir perdón en secreto, una costumbre de raíces judías emparentada con el Yon Kippur que es el día del arrepentimiento.

Después del período de la Cuaresma se pueden disfrutar los mejores manjares. Es una excelente oportunidad para que el turista pruebe las especialidades del lugar como cordero lechal asado, guiso de cordero, albóndigas de carne y “arrufadas”.

La ciudad de Óbidos también es un maravilloso destino donde el visitante podrá disfrutar de las fiestas de Pascuas. Aquí, sus pobladores ponen todas sus energías para representar la pasión a modo de un teatro callejero colectivo y se destacan la Procesión de los Pasos y la Procesión nocturna del cambio de imágenes a la luz de las antorchas.

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