Detrás de la animada calle Mostecká y hacia la derecha notará que las calles se vuelven más tranquilas. En este punto entra en uno de los rincones de ensueño del Malá Strana.

Vaya por el pasaje que hay al lado del cine 64 U Hradeb o por la calle Lázenská. La casa número 6, El balneario, era un hotel de primera categoría en siglo XIX. Entre las celebridades que se alojaron aquí estaba el zar Pedro el Grande. Una placa proclama que también el poeta francés René Chateaubriand fue huésped de este hotel. Otra placa colgada en la casa conocida con el nombre de “El unicornio dorado” señala el lugar donde se alojó Ludwig van Beethoven.

La iglesia de Nuestra Señora de as cadenas, la iglesia más antigua de Malá Strana, cuenta con un hermoso interior barroco. En el muro de la derecha del ante patio todavía se pueden contemplar las ruinas de su predecesora románica, del siglo XII.

Un paseo hacia la derecha le llevará hasta la larga e irregular plaza de Malta, con su estatua de san Juan Bautista, obra de Ferdinand Maximilian Brokof. Hay dos lugares en esta plaza que merecen atención: la fachada rococó del palacio de turba, ahora la embajada japonesa, y al sur, el palacio de Nostitz, de estilo barroco temprano, sede en la actualidad de la embajada de Holanda. Junto a la iglesia hay otra plaza, la Velkoprevorské námestí. A un lado está el palacio de Buquoy, sede de la embajada de Francia, y frente a ella el antiguo palacio del Gran Maestre de los Caballeros de Malta.

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