El pequeño pueblo de Belec, escondido debajo de la montaña Ivanscica, conserva un sustento ejemplo de arquitectura sacrosanta: la Iglesia de Santa María de las Nieves.

 

Rodeada de murallas para defenderse de incursiones Otomanas, guarda un interior magníficamente ornamentado, abundante en frescos del siglo dieciocho realizados por el artista lugareño Ivan Ranger y un enorme conjunto de altares dorados elaborados por el escultor residente en Graz, Josip Schokotnigg.

Merece la pena visitar esta obra de arte del barroco croata que ha sido recientemente restaurada.

Lepoglava es otro lugar religioso importante. Fue establecido por monjes Paulinos en el siglo catorce. La orden no solo construyo una esplendida iglesia y un monasterio, sino que apoyaron a la educación, la medicina, el arte y la cultura.

La orden de los Paulinos fue abolida por medio de un decreto por el Emperador Jose II por lo que los monjes tuvieron que abandonar Lepoglava en  1786.

El monasterio se convirtió en una prisión de 1854. Mientras que la central penitenciaria de Croacia continúa establecida en la zona moderna, en el 2001 los edificios del monasterio fueron restituidos a la iglesia.
 
La prisión es conocida por encarcelar a los prisioneros políticos incluido a Josip Broz Tito y Franjo Tudman.

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