En Praga, la calle Valdstejnská y Valdstejnké námestí (plaza de Waldstein) bordean el complejo del palacio de Waldstien por ambos lados. Fue el primer palacio barroco de Praga, construido entre 1624 y 1630 por el general Albrecht von Wallenstein.

La grandiosa residencia está a la altura de las ambiciones políticas de Wallenstein: estaba pensada para que rivalizara con el castillo de Praga. Wallenstein adquirió el terreno para el edificio comprando y desposeyendo a los habitantes de más de 20 casas; incluso hubo de tirarse la puerta de la ciudad para que los arquitectos (todos italianos) dispusieran de espacio suficiente para ofrecer a su cliente un palacio dotado de todos los lujos posibles disponibles n la época.

Sin embargo, la fachada exterior, bastante sobria, que da a la plaza no produce ni de lejos, la misma impresión que una visita a los jardines del palacio abiertos todos los días de mayo a septiembre) El mayor orgullo de su dueño, aparte de una gruta artificial, una pajarera y un estanque, era la galería porticada de triple arco (sala terrena), ricamente decorada con frescos. En la actualidad se utiliza para los conciertos al aire libre que se celebran de vez en cuando en el verano. Las estatuas de bronce de dioses y diosas mitológicos diseminadas por el jardín son obra de Adriaen de Vries, un escultor de la corte del emperador Rodolfo II. No obstante, estas estatuas son copas, ya que las originales se las llevaron a Suecia como botín de guerra en 1648 y ahora están en el parque del palacio de Drattingholm, cerca de Estocolmo.

Otra obra de este escultor es la figura de Hércules luchando con el dragón que hay en medio del estanque. La fuente con la escultura de Venus y Cupido también es notable. Enfrente de la galería porticada se encuentra la antigua Escuela de Equitación, donde se celebran exposiciones de arte (abierta de martes a domingo).

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