En Friburgo, Alemania, el carnaval se recibe de una manera muy particular. Se realiza una enorme fiesta de vino y frutos donde se celebra la llegada de las danzas populares y se acompaña el recorrido de los danzantes con los disfraces más originales de todo el país. Unas vacaciones llenas tradición y festejos típicamente alemanes.

Friburgo recibe de un modo muy particular las celebraciones del carnaval. Si bien también se trata de una región que tiene un clima muy frío para esta época, Friburgo se viste de colores y magia y saca a relucir sus mejores atuendos para estas fiestas. La primera parte de la celebración popular consiste en la quema del muñeco Rababu que representa todo lo malo que se lleva el año.

El muñeco se rellena a menudo con pirotecnia, paja y papel para que encienda más rápido. Una vez que la quema se concluye con todas las explosiones que se festejan una a una como forma de despedir los malos augurios, el desfile de disfraces comienza.

Los más hermosos atuendos y también los más tradicionales tienen que ver con la historia del ocultismo y la magia en ese país. Es por eso que las imágenes del carnaval se asocian con magos, brujas y diablos para simbolizar los festejos populares de antiguas épocas donde participaban curanderos, brujas y viejos sabios.

También durante las peregrinaciones podemos ver grupos de personas llevando grandes muñecos hechos en madera como la fiel imagen de la fiesta popular alemana.

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