La Catedral de Notre Dame de París es una de las catedrales francesas más antiguas de estilo gótico. Se comenzó a construir en 1163 y se concluyó en 1345. Dedicada a María, madre de Jesucristo (de ahí viene  el nombre Notre Dame, Nuestra Señora), se encuentra en  la Isla de la Cité, que está rodeada por las aguas del río Sena.

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Tanto espiritualmente como geográficamente, el corazón de Francia, es la Catedral de Notre Dame que se alza majestuosa ante la mirada del ser humano del siglo XXI. Después de que el papa Alejandro II pusiera la primera piedra en 1163, un enorme escuadrón de artesanos trabajó durante muchos años para finalizar el diseño del obispo Maurice de Sully. Duramente saqueada durante la Revolución francesa, esta auténtica joya del arte gótico tuvo que ser reconstruida entre 1841 y 1864 por el arquitecto Viollet-le-Duc.

A la Catedral de Notre Dame se accede por la fachada oeste. Las escaleras de las torres se encuentran en el exterior. La nave central llega a los 35 metros de altura, y 37 capillas se distribuyen en las laterales. Presenta las pinturas de los Mayos de Charles le Brun, donadas por el gremio de los orfebres cada mes de mayo durante los siglos XVII y XVIII. El transepto es el mejor sitio para admirar los magníficos rosetones.

La entrada a Notre Dame se realiza  mediante tres pórticos muy bien esculpidos con varias escenas de la Biblia que narran la vida de la Virgen, de Santa Ana y el Juicio Final. Encima se halla la galería de los reyes de Judea y de Israel. Sobresale  el Pórtico de la Virgen, un gran tímpano de piedra tallado  que representa la muerte de la Virgen María y su coronación. Asimismo, se deben observar  los increíbles arbotantes.

Las dos torres idénticas miden 69 metros. Se pueden subir los 387 escalones de la torre norte para disfrutar con sus espléndidas vistas. En la torre sur se encuentra la campana Emmanuel. Además, Viollet-Le Duc añadió la aguja de 90 metros. Y escondidas entre las torres se pueden ver  las conocidas quimeras, colocadas por Viollet- Le Duc para ahuyentar el mal.

En el interior, tres sobresalientes rosetones se abren en las fachadas norte, sur y oeste, sin embargo solamente  el del lado norte mantiene en pie la vidriera original del siglo XIII, en la que se ve a la Virgen rodeada de personajes del Antiguo Testamento. En la sacristía, se custodian varios manuscritos antiguos, relicarios y prendas religiosas. Cada Viernes Santo se enseñan la Corona de Espinas y un fragmento de la Vera Cruz.  También hay que ver la Estatua de la Virgen y el Niño, conocida como Notre-Dame. Esta bella estatua del siglo XIV se llevó a la catedral desde la capilla de Saint-Aignan.

En resumen, un lugar maravilloso de París que nos encantará de principio a fin. Notre Dame es un icono absoluto de la capital gala. Un visita ineludible.

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