Seguimos avanzando y en nuestro quinto día por los Fiordos Noruegos nuestra escala era Bergen, la segunda ciudad mas grande de noruega superando los 260.000 habitantes. Y como no podía ser de otra manera y aunque estamos en la ciudad mas lluviosa de noruega el clima que habíamos llevado de España nos seguía acompañando, aún no me creo que en Bergen llueva una media de ¡280 días al año!.

Al desembarcar teníamos concertada una visita al museo Hanseático y un recorrido por las calles mas emblemáticas del mismo barrio. La Liga Hanseatica para quien no lo sepa era una “asociación” de comerciantes alemanes que tenían una curiosa forma de trabajar y una serie de costumbres o ritos bastante peculiares para entrar a formar parte de ella. El barrio es muy peculiar como podemos ver en las fotos, ya que se compone de pequeñas casas pegadas las unas a las otras y de madera, lo que las hacía propensas a los incendios. De ahí que el barrio haya tenido que ser reconstruido numerosas veces.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Después de la visita al museo Hanseatico y de entender como funcionaba la Liga del mismo nombre nos dirigimos al funicular, ya que desde el monte Fløyen, se pueden ver unas de las mejores panorámicas de la ciudad.

Asi que dicho y hecho, unos minutos de cola y rumbo a la cima del monte Fløyen. Son poco mas de tres minutos de subida, pero que si lo haces a pie pueden ser unos 40 minutos. Aunque las vistas merecen la pena ¿Verdad?

 

 

 

 

 

 

 

Pero el apetito hacía acto de presencia y debíamos comer ¿El famoso mercado de pescado de Bergen? Dicho y hecho, y para tener algo mas de hambre la bajada la hicimos a pie, ya que había que ir entrenando para el día siguiente, la gran subida al “Púlpito” como se le conoce coloquialmente.

El mercado de pescado es una de las grandes atracciones turísticas de la ciudad y donde degustar pescado o marisco del día es una de las mejores cosas que se puede hacer aqui. Mas de un blogger se trajo las maletas llenas de salmón y caviar. Nosotros no íbamos a ser menos y además de unos bocadillos de gambas y salmón pudimos degustar una ración de gambas ¿A que tienen buena pinta?

Después de comer y hasta la hora de embarcar pudimos disfrutar de la ciudad por libre, así que me dí una vuelta para conocer mejor Bergen y ver que hacen los noruegos. Una estatua que me llamo la atención fue la que le dedican a Ludvig Holberg y que si véis la foto parece una postal.

Pero como os comentaba Bergen no es una ciudad en la que el buen tiempo sea la tónica habitual y es salir el sol y los noruegos se tiran literalmente a la calle a disfrutar de los rayos de sol y compartir un rato con la familia o amigos al aire libre en parques ¡Que ganas me dieron de tumbarme con ellos!

Y después de este paseo no había tiempo para mas, el Empress debía zarpar ¡rumbo a Stavanger! El día que todos estábamos esperando, y si queréis saber porque tenéis que leer el siguiente post ¿A que esperáis?