Desde Aragón tan sólo se puede cruzar al paÃs galo por pasos de carretera tortuosas y tÃpicas de montaña. Esto evidentemente supone ciertos problemas para el transporte de mercancÃas, sin embargo para los viajeros sin prisas se convierten en itinerarios sumamente entretenidos y bellos en los que se descubren paisajes pirenaicos preciosos y algunos de los pueblos franceses que guardan muchas de las costumbres pirenaicas.

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Uno de esos lugares es Arreau, una minúscula población en la región de Bigorre. Un paseo por sus calles supone descubrir la arquitectura tÃpica de la zona, ejemplificada en su ayuntamiento (La Mairie), el mercado cubierto situado en el centro del pueblo y la iglesia parroquial y fortificada de Nuestra Señora, sin olvidar las muchas casas particulares que guardan las formas de la tradición.
Todo el casco urbano de Arreau está articulado por la presencia del rÃo La Neste (en francés, los rÃos son femeninos). Sus aguas descienden torrenciales de las montañas que rodean a todo el núcleo. Son varios los puentes que cruzan el cauce del rÃo, y desde esos puentes se pueden hacer algunas de las fotos más bellas de Arreau.
Esas mismas aguas, tan abundantes a lo largo de todo el año, sirvieron siglos atrás para accionar numerosos molinos e incluso una serrerÃa, que se recuperó hace unos años y hoy en dÃa es visitable.
Pero si el casco urbano es todo un deleite para los sentidos, lo mismo ocurre con los alrededores donde nos encontramos numerosos senderos que nos sumergen en los bosques cercanos. Y también muy cerca se encuentran varias estaciones de esquÃ, que hacen que el invierno sea una temporada muy animada en el valle.
