Visitar un cementerio en nuestras vacaciones puede sonarnos un poco extraño de buenas a primeras. ¿Realmente es algo que puede atraernos como turistas? Lo cierto es que hoy en día los cementerios se han convertido en puntos muy interesantes de las ciudades, dejando a un lado ese halo siniestro y macabro que podemos tener en mente. Los cementerios en los que están enterradas personalidades famosas son lugares “de peregrinación” para muchos admiradores; otros, en cambio, son atractivos de por sí, gracias a sus grandes y cuidados jardines, sus esculturas o sus paseos. Hoy os presentamos algunos de los que merece la pena visitar en distintos puntos de Europa.

Buscar un hotel en Trivago cerca de un cementerio que queramos conocer puede no ser una empresa tan difícil como suena, puesto que muchos de los cementerios más famosos y merecedores de nuestra atención se encuentran emplazados dentro de las propias ciudades, no en las afueras, como parte constituyente de las mismas. Esto se debe, en primer lugar, a que muchos núcleos urbanos se han ido ampliando hasta alcanzar las zonas que hace siglos estaban fuera de sus límites. Por otra parte, también es una cuestión cultural: en muchas sociedades no existe ese miedo supersticioso a las tumbas, y los muertos se sitúan muy cerca de los vivos; una manera de representar que pese a no encontrarse ya con ellos no tiene por qué dejar de formar parte de su mundo.

Quizás el cementerio más famoso de toda Europa sea el Père Lachaise de París. Aquí se encuentran los restos de muchos personajes relevantes del mundo de la cultura: por ejemplo, tenemos a Jim Morrison o Edith Piaf, y remontándonos un poco más atrás en el tiempo a Chopin o Proust. Es uno de los puntos más visitados de París cada año, por sorprendente que parezca. No es el único cementerio relevante de la capital francesa: también tenemos el cementerio de Montparnasse, situado en el barrio del mismo nombre, en el que podemos visitar las tumbas de Baudelaire, Sartre, Beckett o Cortázar.

Judíos y protestantes

Si viajamos a Praga (conoce más sobre los hoteles en Praga), no podemos dejar de visitar el cementerio judío. Resulta muy curioso por su diferencia con respecto a los cementerios cristianos que estamos acostumbrados a ver. También es el germen de una de las leyendas de la tradición judía que más se ha expandido por la cultura occidental: la del golem, ese ser creado por los alquimistas que tantas similitudes guarda con el mito de Frankenstein. La otra peculiaridad del cementerio judío radica en su masificación: actualmente, se calcula que hay unas 20.000 personas enterradas allí… cuando originalmente estaba planificada para 20.000. Así pues, nos encontramos en él lápidas colocadas unas encima de otras, de forma bastante curiosa.

Y para conocer otra tradición más, tenemos en Roma el cementerio protestante. Tuvo su origen en el siglo XVIII, y desde entonces han sido enterrados en él muchos poetas del mundo entero. El más conocido, Keats, que murió de tuberculosis en la ciudad con apenas 26 años (bajo este párrafo podemos ver su lápida). Su gran amigo Shelley o Goethe también son algunos de los inquilinos para la eternidad de este lugar.

En España también empieza a despuntar tímidamente el turismo de cementerios, como ya se conoce a esta tendencia a visitar camposantos en distintas ciudades. En Barcelona (Montjuic), Valencia, San Sebastián o Bilbao comienzan a abrirse las puertas a los visitantes, e incluso se planifican rutas para conocer las zonas más importantes y los residentes de cada uno.

 Otras opciones para que nuestro viaje por Europa resulte inolvidable pueden ser las siguientes:

Regalo para hombre: viaje al Oktoberfest

Mercadillos de Navidad en Berlín

El museo del corazón roto

Un pequeño vistazo al cementerio judío de Praga.

 

Etiquetas: , , , , ,