Esta localidad de República Checa es famosa por su carácter natural intacto y su sentido de conservación. Tanto la capital de esta región que recibe el nombre de Jihlava como los sectores más alejados de su centro urbano representan el sentido más puro de la naturaleza local. Todo turista que llega por primera vez a la región se enamora de sus grandes colinas y las flores que crecen a los lados del camino, sin duda las postales que se toman de esta región enorgullecen a todo el pueblo checo. Tanto en invierno como en verano la región se muestra agradable para el viajero que quiere unas vacaciones en tranquilidad y lejos del ruido de la ciudad.

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En el verano los turistas pueden disfrutar los estanques y ríos de la ciudad que están más que preparados para refrescar a todo aquél que se encuentre un poco agolpeado por el sol de la ciudad. Las aldeas también resultan uno de los paisajes más llamativos del pueblo, desde pequeños comercios hasta hosteles completamente dedicados a recibir a turistas de todas partes del mundo. Como dijimos anteriormente el ecoturismo es el motor de esta región y sale adelante en cada temporada sustentado por una innumerable cantidad de casas de campo y estancias que se alquilan. Aquellos que se hospedan en estas residencias rurales también tienen el beneficio de que por las tardes pueden visitar los senderos y miradores que se encuentran a unos lados de las colinas más bellas de la región. Sin duda se trata de uno de los destinos más pintorescos y llamativos del territorio Checo.