“Eres un habitante del Imperio romano y vas a asistir a un día de juegos. Muchos son los que han venido desde las ciudades y poblaciones vecinas para ver el espectáculo. Lo primero que se encuentran los espectadores cuando acceden al anfiteatro es la arena que se cambiaba varias veces al día para absorber la sangre y el hedor de las vísceras de las víctimas”. Así empieza la visita al espectacular Anfiteatro de Nimes, en Francia. A pocos kilómetros de la frontera española, Nimes es una de las ciudades más hermosas del Sur de Francia y se la considera, con toda justicia, como la capital de la Galia romana.

Anfiteatro Nimes_01

Venationes por la mañana (luchas entre animales y entre personas y animales); ejecuciones al mediodía y luchas de gladiadores por la tarde. Tras la visita al imponente edificio muchos mitos sobre las luchas de gladiadores quedan desterrados. Sólo una vez se entonó el famoso ave César los que van a morir te saludan; el 90% de las luchas de gladiadores terminaban sin muertos; lo del pulgar arriba y abajo es una chorrada made in holliwood que ha hecho fortuna… Hoy, después de salir del anfiteatro de Nimes, sabemos algo más sobre aquel espectáculo macabro y brutal; 24.000 almas disfrutaban de los espectáculos en las gradas del anfiteatro.

Con 133 metros de largo por 101 de ancho y 21 metros de altura de fachada, el anfiteatro de Nimes es el mejor conservado del mundo y uno de los recintos de este tipo más grandes del mundo. Al lado de las piedras imponentes del Coliseo en Roma parece un verdadero enano de piedra, pero su grado de conservación es tal que aún pueden verse sobre las piedras que formaban las gradas las marcas que dejaron los espectadores que acudían a los espectáculos durante la época en la que Roma dominaba esta parte del mundo.

Anfiteatro Nimes_02

En el siglo II de nuestra era, en plena Pax Romana, la ciudad de Nemoussos era uno de los nudos de comunicaciones más importantes de Europa Occidental. No es de extrañar que en este punto estratégico de la Vía Augusta (calzada que conectaba Roma y Cádiz)floreciera una de las ciudades más prósperas del imperio. Una ciudad que erigió un anfiteatro digno de su grandeza. Dos niveles con 60 arcadas cada uno integran este magnífico coso. Galerías de acceso, escaleras, vomitorios y pasarelas completan la estructura de un edificio que muestra, dos milenios después de su construcción, la maestría de los arquitectos e ingenieros romanos. Pero el anfiteatro nimeño va aún más allá. Una audio-guía sencillamente genial y una exposición rigurosa sobre el mundo de los gladiadores hacen que la visita sea didáctica y apasionante.

En el siglo V, la iglesia católica prohibió las luchas de gladiadores y el lugar, tras la caída del imperio, se convirtió en un castillo visigodo y, después, en un poblado de casas durante la edad media. En el siglo XIX, las autoridades locales recuperaron el espacio para la celebración de corridas de toros, un uso que provocó su restauración y acondicionamiento. Hoy, junto con el templo y la Torre Magna, es testigo del pasado romano de esta bella ciudad francesa (Ver hoteles baratos en Paris).

Etiquetas: , , , , , , , , , ,