Si usted está de visita en la ciudad de Praga quizás pueda subir a la torre de la Catedral de San Vito, entre los meses de abril y septiembre, pero tenga en cuenta que hay muchas escaleras.

Las mismas son empinadas y suelen estar atestadas de gente. Sin embargo, la vista que ofrece de la ciudad hace que el ascenso merezca la pena. La torre tiene cuatro campanas del Renacimiento, entre ellas, la más grande de Bohemia.

Insólita tanto por su situación como por su construcción en la Zlata braná (Puerta Dorada), la puerta que conduce al crucero sur. Es la entrada de ceremonias de la catedral por la que pasaban los monarcas en su camino a la coronación (véanse págs. 201 – 204). Su notable antecámara de tres arcos tiene un mosaico exterior, creado por artistas italianos en torno al año 1370, que describe el juicio final; este mosaico recibió una profunda limpieza a principios de la década de 1990. La propia antecámara cuenta con una verja que representa todos los meses del año.

La escalera cubierta que hay en la esquina de la izquierda lleva a los jardines del castillo que, a su vez, conducen al Starý Královsky palác (Antiguo Palacio Real), que no debe perderse.

Así que ya sabe, estas son algunas de las cosas que puede hacer para conocer un poco más sobre Praga, su ciudad, su gente y su historia.

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