De un lado los griegos, del otro los turcos. Sur y norte, dos puntos divididos por la llamada “Línea Verde”, una zona desmilitarizada mantenida por las Naciones Unidas. Ese muro que separa a Nicosia, capital de Chipre, la transforma en la única capital del mundo dividida. Pero más allá de cualquier fraccionamiento con connotaciones políticas, el lugar también se divide entre la parte que se encuentra dentro de las murallas venecianas que forman parte del casco histórico y la zona moderna y turística.

Así, pasear por la Ciudad Vieja, puede transformarse en toda una experiencia. Es que allí se alzan numerosos sitios de interés, como el Museo arqueológico que permitirá comprender la tormentosa historia de la isla, o el Museo del Patriarcado que presenta una impresionante colección de iconos bizantinos. También pueden recorrerse importantes e imponentes monumentos, edificios medievales, antiguas iglesias, palacios y mansiones. Allí podemos encontrar al barrio turístico de Nicosia, el Laika Yitonia, atravesado por estrechas callejuelas en las que se pueden realizar las compras típicas de cualquier viaje.

Pero más allá del muro veneciano se alza la ciudad moderna que presenta todas las facilidades y diversiones de una ciudad europea. Un centro mercantil, comercial, cultural y cosmopolita. En tanto, si atraviesas la “línea verde” para llegar a la zona ocupada por las fuerzas turcas, es menester visitar la catedral de Santa Sofía del siglo XIV, transformada en mezquita desde el siglo XVI. Nicosia, una ciudad dividida, una ciudad en la que conviven el pasado y el moderno presente.

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