Como rezagos, culpables y testigos del dolor de antaño, se presentan hoy los instrumentos de tortura utilizados por los antiguos estados europeos. Por suerte hoy en día los vemos detrás de un cordón y un aviso de no tocar. En Europa del Este, los museos llamados Museos de la Tortura se encuentran en cada ciudad que se digne de ser importante y se jacte de tener un pasado un tanto sádico.

 

AMSTERDAM :: Torture Museum (1) por Crystian Cruz

 Entre ellas podemos contar a Tallin, Zakopane, Keszthely, San Petersburgo, Praga, entre otras muchas, sin contar algunas más de Europa Occidental. Estos instrumentos cargados de dispositivos, lejos de su pasado y su ley de infligir dolor, hoy por hoy causan asombro, sorpresa y miradas curiosas de turistas e interesados en la historia. La Inquisición -que lo de Santa le queda sobrando-, aplicaba duros castigos a quienes osaban rebelarse ante las ordenes de los que ejercían el poder o también a aquellos que con la excusa fácil de herejes morían en plena intención de expresar sus ideas libremente y sin ningún tipo de censura.

The Torture Museum por pauldriscoll

El Museo de la Tortura de la ciudad de Praga, República Checa, es uno de los más completos de toda Europa y cuenta con un total de 60 curiosos instrumentos capaz de atemorizar a más de uno y causar dolor con tan solo la más mínima imagen mental de lo que pudo ser su aplicación en el pasado. Destacan los cinturones de castidad para él y para ella, las sierras y las llamadas doncellas de hierro. La explicación de cada uno de los instrumentos se encuentra detallada en perfecto inglés y demás idiomas para el deleite sadomasoquista de los visitantes que gusten de inmiscuirse del dolor en la Edad Media. Además de los curiosos aparatos que reposan en el museo, se pueden hallar informaciones como la caza de Brujas en esta ciudad y las juntas para determinar las torturas que les infligirían.

Torture instruments por FarinelliMoi

El dolor no ocupa un gran espacio en Praga, el Museo de la Tortura se ubica en un pequeño espacio entre el Puente Carlos y la Plaza de la Ciudad Vieja. Recorrerlo en su totalidad no le tomará más de 45 minutos.

En el Museo de la Tortura Medieval de la ciudad de Tallin en Estonia, se pueden apreciar además de ejemplares similares a los de Praga, unos dolorosos zapatos de madera que al ser de tamaño pequeño, inmovilizaba y dejaba inútiles los pies debido a su pequeño tamaño. Está también la puntiaguda silla sobre la que estaban obligados a sentarse los que eran encontrados culpables de herejía o hechicería.

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