Para todos los que desean huir de los destinos más concurridos para sus vacaciones, Minsk, la ciudad capital de Bielorrusia, es un increíble lugar para un descanso veraniego. Si bien sus climas helados la vuelven una de las ciudades más frías de Europa, en los últimos años ha sido elegida por muchos visitantes para conocer las costumbres de este exótico país, un lugar tranquilo y muy acogedor.

Los recorridos más hermosos para hacer en Minsk comienzan por la catedral del Espíritu Santo, la construcción más antigua de Bielorrusia, la única que sobrevivió a los bombardeos nazis. Es una increíble estructura barroca con hermosos detalles arquitectónicos visitada por miles de turistas al año. Puede recorrerse completa durante todos los días de la semana, por la mañana y por la tarde. El paseo puede continuar en la increíble Avenida Central de los Vencedores, una hermosa avenida llena de edificios históricos y monumentos. Luego, pueden realizarse recorridos por el casco histórico de la ciudad, los restos de la vieja muralla y la zona céntrica donde se encuentran los mejores bares tradicionales de Bielorrusia.

Para comer en Minsk pueden encargarse sus exquisitas setas con salsas en el Poyuschie Fontany, un salón de comidas regionales de excelente atención y servicio. En el restaurante Pechki Lavochki se sirven las tradicionales albóndigas rellenas acompañadas de vegetales y legumbres, uno de los platos favoritos de los turistas así como también la riquísima sopa de cebada y los postres rellenos de membrillo, dulce de frutos y un exquisito kvas, la bebida típica de Bielorrusia a base de malta y azúcar.

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