Un poco más arriba está el palacio de Thun-Hohenstein, sede de la embajada italiana, decorado con dos águilas con las alas desplegadas, obra de Matthias Bernard Braun; las estatuas de las deidades romanas representan a Júpiter y Juno.

El palacio se comunica con la iglesia y monasterio vecinos de San Cayetano por medio de dos pasajes, creando una unidad arquitectónica típica de los últimos años del siglo XVII.

Desde el final de Nerudova hay una vista espléndida del palacio de Schwarzenberg. La calle da a una romántica pero empinada escalera que sube al castillo; a la izquierda, la calle de Loretánská sale del Malá Strana en dirección al monasterio de Strahov.

Escondido tras las últimas casas de Nerudova hay un laberinto de patios que caen en varias terrazas hasta el valle que se forma entre las dos colinas. En el fondo hay unas cuantas callejuelas que conservan un aire casi de pueblo. Si retrocede un poco encontrará en el nº33 el palacio de Bretfel, e estilo rococó, que tiene n relieve de San Nicolás n la puerta. Antiguamente se celebraban en este edificio bailes que eran muy famosos; se ice que a algunos de ellos asistieron Mozart y Giacomo Casanova. El palacio no está abierto al público.

Desde aquí, baje las escaleras de Jánský vrsek y luego gire a la derecha por la Sporkova, que nos lleva por la ladera que hemos mencionado anteriormente. Tras una curva se entra en a Vlasská, justo enfrente del palacio de Lobkovic. En la actualidad, este magnífico palacio barroco es la sede de otra embajada, en este caso la de Alemania. El jardín del palacio está abierto al público parcialmente y merece la pena visitarlo.

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