Londres se está convirtiendo en la ciudad pionera contra la contaminación, una medida agresiva a la vez que cada vez más necesaria para la conservación medioambiental. La medida consiste en cobrar alrededor de unos 13 euros de peaje a los coches que quieran entrar al centro de la ciudad.

En esta estrategia de lucha por el medioambiente, se libran del peaje los utilitarios eléctricos e híbridos y los vehículos que emitan menos de 100 gramos de CO2 a la atmósfera. Pero no del todo satisfechos con esta norma, en 2013 se volverá todavía más agresiva librándose de pagar el peaje solo los vehículos que emitan menos de 75 gramos de CO2 a la atmósfera, por lo que ya no basta con tener un coche híbrido o un diésel con un nivel de contaminación muy baja, ya que los únicos que son capaces de estar por debajo de este límite, son los coches 100% eléctricos y algunos híbridos que sean enchufables. Con esta medida que en un principio puede parecer descabellada, se fomentara mucho mas el transporte público, que por otro lado está muy bien comunicado y con un servicio excelente en Londres, al mismo tiempo que se evitaran los viajes no necesarias al centro de Londres que en muchas ocasiones realizamos prácticamente sin darnos cuenta y por otro lado, también se fomentara la utilización de vehículos compartidos no viajando en un vehículo de cinco plazas una sola persona, con lo que conseguirá además de menos contaminación una reducción considerable en la molestas aglomeraciones y congestiones que se producen días tras días en las grande ciudades.

Por otro lado también se está promoviendo el transporte no motorizado, entre los que más destaca el uso de la bicicleta, donde con sus numerosos carriles bici repartidos y ocupando todo el centro de Londres es una manera prácticamente gratuita, rápida y cómoda para desplazarse a cualquier punto sin emitir ni un solo gramo de CO2 a la atmosfera.

Además esta medida de concienciación del ser humano respecto al medio ambiente, no afecta de modo alguno al turismo que recibe Londres al cabo del año, por lo que los viajeros frecuentes no tienen por qué preocuparse de tal estrategia adoptada, pero si en cierta manera, admirar y compartir que ciertas ciudades de una manera progresiva se vayan preocupando con acciones de este tipo para que  todos nosotros vivamos en un mundo mejor.