Sin lugar a dudas no existe lugar más histórico dentro de la ciudad de Londres que la presencia de estas torres que conforman el Palacio Real y la Fortaleza de la Majestad.
La arquitectura de estos palacios y el contraste que general con el resto de la urbe que lo rodean, hacen un paisaje que a cualquier fotógrafo le gustaría capturar. Son muchas las torres que la conforman y que tienen como principal a la Torre Blanca, las otras que le siguen son: Torre Wakefield, Torre de Santo Tomás, Torre Lanthorn, Torre Beauchamp, Torre Sangrienta, Torre Martin. Cada una de estas torres esconde una historia y una leyenda distinta entre sus muros. La torre Sangrienta por ejemplo solía llevar el nombre de la Torre del jardín, por encontrarse junto a uno de los jardines más importantes del lugar, pero durante el Reinado Tudor, a la Torre se le adjudicó este nombre por la cantidad de muertes que tuvieron lugar en ella, entre estas muertes se encuentra la de Henry Percy, un conocido conde que se suicidó.
Mil años atrás una parte de estos palacios estaba destinada a los presos del pueblo que eran llevados allí a modo de cárcel. Los presos que eran llevados no eran simples pueblerinos sino personalidades de renombre y de cierta importancia para la familia Real.