La Torre de Pisa, símbolo de dicha ciudad, es conocida mundialmente por estar inclinada y no ser exactamente perpendicular al suelo. Originariamente, la célebre torre tuvo como objetivo mantenerse en posición plenamente vertical. Sin embargo, comenzó a inclinarse tan pronto como empezó a construirse en 1173.

En realidad, la Torre de Pisa es el campanario de la catedral de la ciudad. Tiene una inclinación de 4º, y se desvía unos cuatro metros del lugar donde estaría si fuese absolutamente vertical. Las campanas más elevadas están a una altura de 55 metros, pesando la torre un total de 14.700 toneladas distribuidas en ocho diferentes plantas.

La base está conformada con arcos ciegos y 15 columnas.  Por otro lado, los seis pisos intermedios cuentan con una columnata externa. Finalmente, en el extremo superior de la Torre se encuentra el campanario.

Debido a la obvia inclinación de la estructura, en 1964 el gobierno de Italia se vio obligado a pedir ayuda a otros estados para prevenir el derrumbe que parecía inminente. Del mismo modo, la torre fue cerrada al público en 1990 como medida de seguridad. Sin embargo, la Torre de Pisa fue refaccionada y volvió a aceptar a los visitantes el 16 de Junio del 2001.

La construcción de la Torre se requirió de tres diferentes etapas y tomó un período total de 200 años. La construcción de la primera planta (hecha de mármol) comenzó en 1173, en un período de prosperidad del Imperio. Recién fue terminada en 1372. En esta última etapa se añadió el piso superior y se añadieron las campanas. Sin embargo, tras las sucesivas obras, la obra terminó quedando inclinada para siempre.

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