A mediados del siglo XIII, los ejércitos del Islam invadieron y conquistaron Tierra Santa. En aquel tiempo, los priores de los monasterios franciscanos de Haifa y Nazaret eran dos hermanos.

Cuando huyeron, cuenta la leyenda que desmontaron la Santa Casa piedra a piedra y la volvieron a construir cerca de Renacati, en la actualidad Loreto, en Italia. Muchos  peregrinos que iban de paso hacia Roma visitaban la casa que, más adelante, fue decorada con relieves de mármol, al como muestran numerosas copias.

Cuando los Habsburgo, católicos, intentaron reconvertir a sus súbditos husitas a la “verdadera fe”, utilizaron esta leyenda para que sirviera a su propósito. Mandaron construir  réplicas de la Santa Casa por todo el país. La más conocida y más interesante de ellas es El Loreto (Loreta) de Praga, en la Loránské námestí, que fue fundada por Catalina de Lobkovic, quien puso la primera piedra el 3 de junio de 1626.

A diferencia de la sencillez original el santuario se convirtió, con el paso de los siglos, en todo un complejo que comprende diversos edificios con varias capillas, claustros profusamente decorados y la iglesia de la Natividad. Domina todo el grupo el campanario, del barro temprano, construido en 1694, que tiene un carillón que suena cada hora.

Al igual que en el Loreto de Italia, los muros exteriores del santuario están decorados con relieves renacentistas; el interior también sigue estrictamente el modelo italiano. Como consecuente, El Loreto de Praga es un edificio pequeño y desnudo, que seguramente es una copa de una casa de Palestina, en el que se honra a la Virgen de Loreto que, ataviada con una capa larga, lleva en brazos al Niña Jesús.

Etiquetas: