Si el turista en Praga entra por los callejones de la parte posterior de estos edificios, pronto llegará a la Kostel sv. Jakuba (iglesia de Santiago), en Malá Stupartská.
También puede llegar a ella desde Celetná, cruzando uno de los dos pasajes de las casas nº17 y nº25. Al igual que otras iglesias de Praga, la de Santiago, fundada originalmente por los minoritas durante el reinado de Carlos IV, fue reconstruida varias veces hasta tener la actual forma barroca. Son también destacables obras de arte de los relieves del pórtico principal, los frescos del techo y las pinturas del altar mayor, realizadas por Václav Vavrinec Reiner.
Desde el punto de vista artístico, tiene especial valor la tumba del conde Vratislav Mitrovic, obra de Johann Bernhard Fischer von Erlach y de Ferdinand Brokof. De la pared occidental cuelga algo más macabro: un brazo descompuesto de 400 años de antigüedad, atribuido a un ladrón que intentó robar las joyas del altar, pero que, según la leyenda, fe detenido por la Virgen, la cual le agarró por el brazo del delito. U interior, de gusto algo recargado, resulta un bello escenario para los frecuentes conciertos de órgano que allí se celebran.
El claustro del anterior monasterio minorita está en el lado norte de la iglesia. Desde las que fueron celdas de los monjes del piso superior, se pueden oír toda la clase de instrumentos musicales, puesto que la actualidad es una escuela de música.

Si el turista en Praga entra por los callejones de la parte posterior de estos edificios, pronto llegará a la Kostel sv. Jakuba (iglesia de Santiago), en Malá Stupartská.

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