La Semana Santa en Polonia es recibida como una tradición que posibilita la unión de las familias a través de una celebración religiosa. Se trata de un momento especial para compartir con los seres queridos.

Una de las particularidades de la Semana Santa en Polonia es que se le confiere una mayor dimensión a la resurrección y no tanto a la pasión de Cristo. Por eso el jueves y viernes Santos no son demasiado festivos. Como en la mayoría de los lugares del mundo, el inicio está marcado por el domingo de Ramos. Ese día se suele ir a misa con las tradicionales palmas adornadas con lazos y flores para su bendición.

El jueves Santo la mayoría de los ciudadanos trabaja y solamente se celebran dos actos religiosos. Uno de ellos, denominado Msza Krzyzma, se lleva a cabo en todas las Catedrales de Polonia y la finalidad es bendecir el óleo para efectuar los Sagrados Sacramentos. El viernes Santo es un día muy especial ya que es de recogimiento familiar y de luto muy sentido. La costumbre es quedarse en casa con la familia y por la tarde ir a confesarse a la Iglesia donde se forman filas interminables.

El sábado Santo es el día del silencio y la adoración y se concurre a la iglesia con cestas de mimbre decoradas con cintas, figuras de conejos y pollitos y comida en su interior para ser bendecida. El Domingo de Resurrección es el día más alegre y está dedicado a comer: tanto en el desayuno como el almuerzo se dan abundantes comidas con postres clásicos como el Mazurek y Babka.

Lo distintivo de la Semana Santa polaca es el Lunes de Pascuas llamado Smingus-Dyngus que conserva una tradición muy peculiar: arrojar agua a los seres queridos. Así se cree que a uno lo limpian de las cosas malas del año vivido. También se suele mojar a las chicas jóvenes para que se casen durante ese año.

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