El turista en Praga, luego de pasar por el pasaje que conduce al tercer patio del Castillo, difícilmente podrá evitar detenerse y dejar que su mirada siga las atrevidas líneas verticales de la Catedral de San Vito; el elevado pórtico norte está tan sólo a unos pasos.

La catedral, la mayor iglesia e Praga, es la iglesia metropolitana y archidiócesis de Praga, lugar de enterramiento de emperadores y reyes y donde se guardan con orgullo los atributos reales.

Los 600 años de historia del edificio de la catedral empezaron n 1344 con la fundación del obispado. Ambicioso, como siempre, Carlos IV aprovechó esta oportunidad para empezar la construcción de una catedral cuyo objetivo era situarse entre las obras más importantes del estilo gótico del siglo XIV que llegaba desde Francia. Con este fin, Carlos contrató al arquitecto francés Matías de Arras, que se había formado en la escuela gótica francesa y estaba trabajando en Aviñón (en aquel tiempo, ciudad papal). Arras murió al cabo de ocho años y fue sustituido por Meter Parler, quien influyó en toda la arquitectura gótica posterior e Praga.

Tras la muerte de Parler continuaron la obra sus hijos, quienes dieron al edificio su propio ello personal hasta que la construcción se interrumpió durante la primera mitad del siglo XV debido a las guerras husitas.

Durante este período se terminaron el coro, las capillas y parte de la torre sur. Durante los años que siguieron solo se realizaron algunas modificaciones; por ejemplo, unos años después de 1560 la torre recibió un remate renacentista que fue sustituido por un tejado barroco 200 años más tarde.

No se volvió a intentar terminar la catedral hasta la década de 1860, cuando una asociación patriótica checa reanudó la construcción. Terminaron el edificio en 1929 siguiendo los antiguos planos  consultando a artistas checos. Los añadidos que se habían llevado a cabo en el transcurso de los siglos explican por qué la catedral carece de una unidad de estilo.

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