La estrecha y sinuosa Karlova (calle de Carlos) ha unido desde siempre el puente de Carlos y la plaza de la Ciudad Vieja El astrónomo Johannes Kepler vivió en el nº4 durante un tiempo.
Un poco más adelante, en el U Zlatého hada (La serpiente Dorada), el armenio Gorgos Átala Damashki abrió en 1714 el primer café de Praga.
Salga de Karlova, siguiendo el muro que rodea el Clementinum, y se hallará a pocos pasos del Clam-Gallasuv palác (Palacio de Clam-Gallas), en la esquina de husova. Es un magnífico edificio barroco construido por el arquitecto de la corte vienesa Johann Bernard Fischer von Erlach entre 1713 y 1730. Las estatuas de Hércules que decoran el portal son obra de Matthias Bernard Braun. En otro tiempo alojó un teatro, en el que, según dicen, tocó Beethoven, entre otros músicos. Ahora acoge los archivos de la ciudad.
Al sur de Karlova se extiende un laberinto de callejuelas que invitan a paseas por ellas. Pero, de momento, siga por Husova. A la derecha vará una fachada construida en estilo renacentista veneciano. La casa (nº19) alberga el foráneo (abierto de martes a domingos; se paga entrada). Un poco más hacia la izquierda está la Kostel sv. Jiljí (iglesia de San Gil). Si la bordea, apreciará mejor las nítidas líneas góticas del exterior de la iglesia, que contrasta con el recargo interior barroco, decorado con pinturas de Václav vavtinec Reiner. En el patio central del monasterio anexo a la iglesia por su lado izquierdo se respira un ambiente de recogimiento.
De la derecha sale una calle perpendicular que desemboca en la calle Retezavá. Más adelante, en esta misma dirección se encuentra la acogerosa placita de Anenske námestí.

La estrecha y sinuosa Karlova (calle de Carlos) ha unido desde siempre el puente de Carlos y la plaza de la Ciudad Vieja El astrónomo Johannes Kepler vivió en el nº4 durante un tiempo. Un poco más adelante, en el U Zlatého hada (La serpiente Dorada), el armenio Gorgos Átala Damashki abrió en 1714 el primer café de Praga.

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