El domingo amaneció con el típico clima noruego, un cielo encapotado que se mezclaba con la nieve de la cima de las montañas que se encontraban en los márgenes del fiordo Sunnylvsfjord, en el que nos adentrábamos, una  ramificación del Strorford, el mas famoso de Geiranger y que nos llevaba a Hellesylt.

No sabría decir si había mas gente desayunando en el Buffet de la cubierta 10 o en el solárium superior. Yo decidí coger mi taza de café y subir al solárium para desayunar en un marco incomparable y en el que pocas veces tendré la oportunidad de hacerlo.

El Empress atracó en Hellesylt, y en breves minutos los 1700 pasajeros recorrimos la pequeña población noruega buscando los lugares con más encanto y los mejores ángulos para inmortalizar en nuestras cámaras el idílico pueblecito.

La escala realizada fue corta pero suficiente para que el recuerdo de este pequeño pueblo perdure para siempre en nuestra memoria.

Tocaba embarcar de nuevo para navegar hacia: Geiranger. Este pequeño pueblecito se encuentra en la cabeza del fiordo del mismo nombre. Fiordo que en 2005 fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. Deciros que a pesar de ser un pueblo pequeño durante la temporada turística de mayo a septiembre recibe cerca de 160 cruceros ¡Qué barbaridad!

Según nos acercábamos el cielo se iba despejando y el sol brillaba con más fuerza haciendo que las instantáneas que tomábamos fueran aún mas bellas. La llegada tuvo una peculiaridad y es que Geiranger no esta preparado para el atraque de cruceros, asi que el Empress fondeo y todos descendimos en pequeñas barcas ¡De 150 personas!

La excursión prevista en Geiranger si que tenía buena pinta ¡Descenso de 10 kilómetros en bicicleta! Asi que nos preparamos como es debido para evitar accidentes y aquí nos podéis ver: Mar, Nines, Marcos, David (Yo) e Ignacio.

Nos montamos en el autobús que nos llevaría a la cima de la montaña para iniciar el descenso, pero antes de eso, subimos a un mirador para hacer una de las fotos típicas de Geiranger y en general de los Fiordos Noruegos ¿Qué os parece la vista? ¿A que el Empress ya no parece tan grande?

Y ahora sí, rumbo a la cima de la montaña para montarnos en las bicis ¡Qué ganas! Mirar la carretera que subimos en autobús y claro está que descendimos en bici ¿Qué os parece?

¡Y aquí estamos todos! Subidos en “nuestras” bicis preparados para el descenso. De izquierda a derecha: Amelia, Goyo, Mar, Nines, Marcos, Katja, Anais, David (Yo), Carmen e Ignacio. Solo llevábamos algo mas de veinticuatro horas juntos y ya parecía que nos conocíamos de toda la vida ¡Qué bien lo pasamos!

Durante el descenso paramos unas cuantas veces a hacer fotos e inmortalizar en nuestras cámaras un recuerdo de Geiranger para siempre ¿Bonito verdad?

Una vez finalizada la excursión tocaba regresar al barco para comenzar la navegación de nuevo y poner rumbo a Allesund.