La ciudad de Estocolmo, capital de Suecia, es como una fortaleza levantada en una pequeña isla, en donde el océano enmarca un paisaje sumamente atractivo visualmente.

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Lo cierto es que, en tanto fortaleza, Estocolmo debía defender a toda Suecia de los ataques y robos durante las invasiones de pueblos extranjeros de siglos atrás. Las primeras noticias oficiales de éste lugar datan de comienzo del siglo XIII, y a comienzos del siglo XV ya se había convertido en la capital del país.

Es en el siglo XVII cuando se convierte en una ciudad europea de envergadura, que ve cómo su población se multiplica por seis. Sin embargo, la urbe cobra su actual fisonomía recién en el silo XX, cuando se embarca en una arriesgada operación de cirugía que derriba buena parte de la zona antigua, de calles tortuosas y degradadas, para sustituirlas por las anchas y aireadas avenidas y calles de hoy, con sus espectaculares y modernos edificios.

Desde hace tiempo, Estocolmo es un ejemplo de vida ciudadana eficaz y respetuosa con el medio ambiente, especialmente con el mar del que surgió y al que debe su existencia.

En toda Suecia, no sólo en Estocolmo, hay variadas opciones de alojamiento que van desde hoteles de cinco estrellas y acogedores hostales, hasta pensiones familiares, pisos alquilados, albergues de juventud y campings para toda la familia, ubicados en los lugares más pintorescos del país.

Además, en Suecia es posible pasar la noche en un monasterio del siglo XV, en el hotel de hielo del que ya hemos hablado en una entrada previa de www.viajeasuecia.es, en una cabaña en medio del bosque y en un hotel en una isla remota, por nombrar sólo algunas opciones.

Fuente: Teleaire.com

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