El slogan del pequeño Principado, lo deja bien claro, Andorra, país de los Pirineos. Las siete parroquias que componen este peculiar estado independiente son Sant Julià de Lorià, Encamp, Andorra la Vella, La Massana, Escaldes-Engordany, Ordino y Canillo. Todas ellas ofrecen al visitante cualquier actividad de montaña posible: senderismo, bicicleta de montaña, alpinismo, etc. Y por supuesto, con la llegada del invierno los deportes que dominan son todos aquellos relacionados con la nieve, para cuyo disfrute el país cuenta con numerosas estaciones de esquí.
Concretamente las estaciones de esquí existentes en Andorra son las de Pas de la Casa-Grau Roig, la de Soldeu-El Tarter, Grand Valira, La Rabassa, la de Ordino-Arcalis, y la de Pal-Arinsal. Muchas de ellas poseen un enorme número de pistas, y por si fuera poco, las grandes inversiones realizadas en telesillas y telecabinas a lo largo de todo el país, hacen que sea fácil desplazarse entre los distintos valles.
A estas pistas acuden gentes de toda Europa, pero sobre todo provenientes de los dos países que rodean Andorra: España y Francia, ya que para los amantes de la nieve de ambas nacionalidades, los precios son todo un atractivo, porque en general son más baratos.
Una vez llegados a las pistas, podremos hacer desde el tradicional esquí alpino, al cada vez más pujante snowboard de una sola tabla, además de poder deslizarnos en trineo o caminar sobre raquetas. En definitiva, durante los meses invernales, Andorra vive por completo de la nieve y de los esquiadores, por lo que las ofertas de esquí son muy amplia en todos los núcleos habitados, así como podremos degustar la gastronomía local en los numerosos restaurantes.




