La calle Tomásská va de la plaza de Waldstein a Malostranské námestí. Pase por delante de la casa de La galleta dorada (nº 12) y llegará a la casa barroca “El venado dorado”, que tiene uno de los distintivos más bellos y fotografiados de Praga: una escultura que muestra a san Huberto con un venado, obra de Ferdinand Maximilian Brokof.

Antes de que se pusiera número a las casas, durante el reinado de la emperatriz María Teresa, en el siglo XCIII, estos distintivos se utilizaban para identificarlas: se basaban en la profesión u oficio del propietario de la vivienda en su estatus o en el entorno inmediato de la casa. Los animales y otros signos simbólicos, ambos de naturaleza secular y religiosa, eran muy habituales. Si la casa cambiaba de dueño, conservaba su distintivo original. A veces, incluso el nuevo propietario tomaba el nombre de la casa.

Vuelva a la plaza de Waldstein y desde ella vaya dando un corto paseo hasta nemovní. Esta calle y el callejón sin salida contiguo, U Zlaté studne (El pozo dorado), forman una esquina pintoresca. Oculto al final el pequeño callejón hay un bar con terraza que se llama igual que la calle. De particular interés así mismo es la casa nº10, de estilo renacentista, El cisne Dorado, que esconde un bonito patio interior. Vuelva hacia Thunovská y vaya hasta las Nuevas Escaleras del Castillo. No hay que confundir estas escaleras llamadas “nuevas” con las antiguas, que conducen al otro extremo del castillo. En realidad, las nuevas son mucho más viejas que las antiguas, pero así son las cosas en Praga.

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