Entre la iglesia de Santiago y la de Týn está el patio de Týn, tambien conocido simplemente como el Týn. Es un lugar tranquilo, aislado del resto de la ciudad, que posee un gran ambiente y elegantes tiendas selectas.
Originalmente ofrecía protección a los comerciantes. Los orígenes del conjunto se remontan al siglo XI. Pueden seguir la calle Týnská para regresar a la plaza de la Ciudad Vieja. Ésta recorre el patio de Týn por la derecha hasta el pórtico de la iglesia, con un magnífico tímpano del taller de Meter Parler, constituyen uno de los rincones más pintorescos de la Ciudad Vieja.
La Parízská trída (calle de París), de proporciones impresionantes, sale de la plaza de la Ciudad Vieja, al lado de la iglesia de San Nicolás y conduce a lo que fuera el barrio judío (Josefov). Puede combinar una vuelta por este último distrito con una visita al Anezský kláster (convento de Santa Inés), situado en el lado este de la calle Anexa.
El convento es el primer edificio de estilo gótico temprano de Praga (fundado en 1234). Sin embargo, todo el complejo, compuesto de dos conventos y carias iglesias, se fue deteriorando con el paso de los años y parte de él quedó destruido. Tras muchos años de trabajos intensos y pesados, los restauradores lograron que varias de las estancias recobraran su estado inicial. El convento aloja una exposición permanente de pinturas y esculturas checa del siglo XIX, que incluye obras Mikulás y de la familia Mánes, asi como excelentes exposiciones itinerantes y frecuentes conciertos nocturnos de música clásica (abierto de martes a domingos; se paga entrada).

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