En los Alpes de Italia, aunque también en el territorio de Suiza, existe una zona de varios lagos naturales y de montaña, que según en que época los visitemos, nos puede parecer que hemos viajado a la costa, tanto por las dimensiones de esos lagos como por las numerosas embarcaciones que navegan por sus aguas.

Foto: mgrimpho

Uno de esos lagos es el de Como, que recibe el nombre de la principal población que se ha desarrollado en sus orillas. Recorrer el lago y visitar los bellos pueblos dispersos por sus riberas requiere varios días, ya que lugares como Bellagio, Varenna o las numerosas villas de familias adineradas con su propio puerto en el lago, son atractivos que merecen una visita pausada.

Por ello, es bueno elegir el emplazamiento idóneo para hacer noche. Nos podremos alojar en alguno de los muchísimos hoteles que hay por todas estas localidades. Pero un lugar diferente, puede ser el pueblo de Brunate.

Para empezar, porque no está en las mismas orillas del Lago Como, si no en la ladera de una de las montañas que lo rodea. De hecho, el acceso hasta él, o bien lo hacéis por una tortuosa carretera repleta de curvas y contracurvas, o bien lo hacéis en el funicular que une Brunate con Como.

Foto: mgrimpho

Una vez que lleguéis al pueblo, descubrireis un lugar lleno de encanto, con las casonas asentadas en la pendiente de la montaña, con paseos por el frondoso bosque que esconde al pueblo, y con una iglesia dedicada a San Andrea que es el monumento más bello del casco urbano. Eso sí, no hay nada mejor que disfrutar luego de unos buenos hoteles baratos para descansar después de un día de turismo.

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