Sin dejar el puente de Carlos, el turista en Praga puede contemplar lo que queda del esgrafiado que da nombre a “Los tres avestruces”.

A finales del siglo XVI la casa pertenecía a un comerciante que suministraba plumas a la casa real. En 1714 se estableció aquí un café y ahora es un hotel y restaurante, caro y elegante.

Esta casa señala el camino al U Luzického semináre, donde se encuentra el parque Vojan, el antiguo jardín del monasterio. En este agradable parque, que cuenta con dos capillas barrocas, se suelen exhibir esculturas modernas.

Si usted no sólo conoce la cerveza checa, sino que además la considera una forma de subsistencia esencial, debe visitar la tradicional taberna de Santo Tomás, en la misma calle, especializada en cerveza negra. Ya no existe la cervecería al aire libre de esta antigua fábrica de cerveza monástica (fundada en 1358) ni se fabrica la cerveza de la casa, pero la cerveza Braník también sabe muy bien bajo las bóvedas de la bodega.

Por supuesto, también forma parte de este antiguo monasterio agustino una iglesia que fue fundada en el siglo XIII. Su forma barroca actual es obra de Filian Ignaz Dientzenhofer; su interior está ricamente decorado con obras de artistas bohemios.

Cuando visite los jardines del Malá Strana también debe echar un rápido vistazo a la estación de metro de Malostranská, donde hay una copia de la esperanza, de Matthias Bernard Braun. En el jardín de la plaza se pueden contemplar algunas esculturas de su talle. Su ruta le lleva ahora por la calle Valdstejnská, por palacios cuyos jardines ascienden por la ladera del castillo, un lugar ideal para los artistas. Puede visitar tres de estos jardines en terrazas, construidos para la nobleza siguiendo el modelo italiano. La entrada está al lado del Koloratský palác (palacio de Kolowrat).

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