Los principales artistas checos de aquella época dedicaron su talento a decorar hasta la última superficie de la Obecní dum, ventanas incluidas.

Aunque no viaje en tren, no se pierda la Hlavní nádrazí, la estación principal, por la decoración secese del vestíbulo superior y de la fachada.

Praga puede presumir de varios hoteles de estilo modernista, entre los que destaca el Hotel Paríz.
El monumento a Jan hus se alza en la plaza de la Ciudad Vieja. Fue erigido en 1915 para conmemorar el quinto centenario del martirio de Hus.

Cuando pasee por las calles de Praga, deténgase y levante la vista para no perderse ninguno de los espléndidos detalles de los edificios, como este bello mirador de Vodickova.

El mosaico de Karen Spillar homenaje a Praga, que preside la fachada de la Obecní dum, es la obra maestra del modernismo de Praga.

Tras la reunificación de Alemania, el país tenía demasiadas embajadas.

Los alemanes decidieron conservar la embajada del Lobkovický palác, en Malá Strana, zona donde se hallan ubicadas muchas embajadas. La que fuera sede de la diplomacia de Alemania Oriental, en el número 32 de Masatykovo nábrezí, delante del Teatro Nacional, se convirtió en el instituto Goethe, centro de la cultura alemana.

El instituto Goethe está acompañado de buenos ejemplos modernistas, ya que en el dique de Masaryk se encuentran varias casas de ese estilo.

Un ejemplo destacable es el edificio del Coro Hlalol, en el 16 de Masatykovo nábrezi. Construida en 1905, esta sofisticada casa es un monumento a la música. Posee un mosaico de vivos colores que representa una velada musical, y en la planta baja hay un mosaico de un ave multicolor con las alas desplegadas, cuyo brillo se ha apagado con los años, que decora la parte superior de una puerta. Los balcones de hierro forjado están decorados con motivos florales y de aves.

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