Conocida por la leyenda mitológica que contaba que un Minotauro, mitad hombre, mitad toro vivía en un laberinto y recibía como tributo a jóvenes atenienses como sacrificio. La isla de Creta, en Grecia, ofrece mucho más que historias conocidas por el boca en boca, sino que brinda playas, vegetación, antiguas fortalezas y hermosas y empedradas calles. Sin lugar a dudas, cada rincón de la isla es un museo en sí mismo, es por ese motivo que no ha de extrañaros encontrar obras edilicias detenidas porque en la excavación se han encontrado restos de la antigua civilización que allí habitaba.

Creta es una isla de 260 kilómetros de largo y unos 50 de ancho, y recorrerla significa descubrir las cadenas montañosas que la atraviesan, los campos sembrados, la vegetación en sus más diversos colores ya que la fertilidad de estas tierras brinda la posibilidad de cultivar hortalizas, árboles frutales, vides o cereales. Al sur podéis encontrar y disfrutar hermosas playas de arenas doradas plagadas de palmeras datileras.

Pero claro que no debéis abandonar Creta no sin antes haber paseado por la zona arqueológica de Knossos, sobre la colina de Kefala desde donde se obtiene una espectacular vista panorámica del valle del río Kairatos. Es en ese sitio donde se alza el palacio de Knossos con su intrincada arquitectura que, según algunos estudiosos, se supone que estimuló la leyenda del laberinto. Tanto este lugar, como las viviendas que lo rodean se encuentran construidos con conceptos arquitectónicos muy modernos: cuartos de baño con bañeras, ducha, cloacas, sistema de agua corriente, lavaderos, piletas de natación bajo techo, escaleras que llevan a terrazas y miradores interconectados y muros pintados con imágenes de la vida cotidiana y las festividades.

En tanto, en la llanura de Messara se encuentran las ruinas de Faestos, mientras que en el golfo de Soudha hay un importante puerto pesquero. El camino hasta este sitio es una postal de pequeños pueblos con vidas relajadas… cantinas, mesas sobre las veredas y ancianas hilando lana de cabra al aire libre.

Para llegar a Creta podéis encontrar vuelos diarios entre Hiraklión y Atenas, o se puede optar por el ferry, que parte del puerto de El Pireo, hace escalas en otras islas y tarda alrededor de doce horas en arribar a destino. La mejor época para visitar el lugar es entre los meses de mayo y septiembre. Ya que es cuando el clima es más cálido y cuando la isla se ve más animada. Además podrás encontrar hoteles o apartamentos en Creta para tus vacaciones de todos los tipos y precios.

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