En lo más profundo de los Parques Nacionales del norte de Suecia, una carretera conduce a Ritsen y permite adentrarse en un mundo natural que todavía permanece intacto, ajeno a la acción del hombre, un verdadero deleite para los sentidos.

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Y es que en los Parques Nacionales del norte de Suecia se recorre un valle en el que se pasa por bosques de pinos, abetos y abedules. A un lado, se levantan verdaderos farallones de piedra, mientras que del otro lado hay una sucesión hermosísima de lagos. Allí las montañas no son demasiado elevadas, y apenas rondan los dos mil metros de altura sobre el nivel del mar, pero son realmente sobrecogedores.

Los sami, cultura de la que hemos hablado ya en entradas previas de www.viajeasuecia.es, han sabido adaptarse a este medio extremo y, durante miles y miles de años, han podido mantener un equilibrio total con la naturaleza circundante. La prueba de ello es que apenas hay huellas observables en éste terreno.

Por esta misma razón, parte de la cultura sami no es evidente a primera vista, ya que consiste en el conocimiento de estas extensiones de bosques y marismas del norte sueco, de estos mismos ríos y lagos de los Parques Nacionales de Suecia.

La cultura material puede ser escasa, pero la sabiduría no se mide en posesiones materiales, sin lugar a duda alguna. Adentrarse hoy en día en éstas tierras que han permanecido ajenas al progreso del hombre, luego de siglos de ocupación, es admirar paisajes hermosos, pero también aprender a conservarlos.

Fuente: Teleaire.com

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